sábado, 10 de diciembre de 2016

Charla





LLegaste tarde primo,
tarde para los poemas,
para los vinilos de Dylan,
para los nocturnos de Chopin,
tarde para que tu maldita fuerza me atraviese
y me cure definitivamente,
tarde para nuestra caminata por el pinar sureño,
para tu sonrisa suficiente.

Me enterrarán en el ala este del cementerio de Olivos,
al lado de abuelita.

No prometas visitarme, no es necesario,
pero si un día pasás por la puerta,
entrá solo,
no quiero que interrumpan nuestra charla
nunca más.


drf
Para diciembre


Para diciembre quiero:
que la ligustrina me permita entrar por el pasillo,
el rosal curado,
tu vieja testarudez de chica mal criada
y ese aire de suficiencia.
La canilla sin arreglo, una perra, 
la pesadez del mediodía porteño, los ideales.
Para diciembre quiero:
un olor a balneario cercano,
la palmera del fondo y sus dátiles inalcanzables,
la sombra dibujada sobre las tejas.
Tres tapiales bajos, espiadores,
Arcenio carajeando a su cortadora de pasto.
Para el mes de las fiestas:
la descosida reposera de papá
sosteniendo a tu curvo cuerpo adolescente,
mis miedos de siempre.
Blancos muebles de jardín,
blancos trisillos, blanca mesa ratona.
Para diciembre:
esa sonrisa sarcástica,
la decoración de la abuela, piedras y pensamientos,
más piedras y pensamientos.
Y por sobre todas las cosas quiero:
que no haya pasado todavía ese infame 
por tus piernas suaves.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Rusia


¿Qué me has hecho, Rusia?
¿Qué has hecho del pasado?
Te lo has comido. 
¿Qué tan grande tu glotonería,
tu ánimo de simplificación, tu furia?
¿Dónde tantos hombres?
¿Debajo de esa tierra desprolija que todavía se mueve?
¿En lo profundo de algún cauce?
¿Apenas cubiertos por el aserrín de los bosques?
¿Cremados por los cráteres de los volcanes?
¿Qué has hecho, Rusia?
¿Qué me has hecho?
¿Qué del niño, que cavando el arenero de la plaza,
encuentra el fémur de su abuelo?
¿Qué de las viudas, buscando algún utensilio, 
entre montañas de utensilios?
¿Dónde están, Rusia, qué hiciste con ellos?
¿Qué hiciste con la sangre, que pagaste a un cuarto de pan el litro?
¿Qué hiciste con los dueños de ese líquido?
¿Dónde el movimiento?
¿Dónde el fervor revolucionario?
¿Qué de aquellas vidas ardientes?
¿Las cambiaste por purgas?
¿Qué del obrero protegido y bien alimentado?
¿Lo enviaste a Siberia?
¿Dónde el soldado bolchevique, su patriotismo único,
su sed de igualdad, de cambio?
¿Qué has hecho, Rusia?
¿Que me has hecho?
¿En qué convertiste a tus seguidores?
¿En mártires?
¿En poetas y en mártires?
¿Qué has hecho del pasado, Rusia?
Te lo has comido.



sábado, 22 de agosto de 2015

Aniversario


Te di insomnios interminables
limitadas certidumbres
una gran pared blanca donde garabatear mi nombre
espermas imprecisos
vientos y borrascas
sal en la boca
riesgos
soles tardíos
complejos esquemas de amor
lunas fracasadas por nubes
en una vida de laberintos
donde se acaba uno, empieza el otro,
y éste 
termina en un desierto.
Eso!
te di un desierto
donde eventualmente, nuestros camellos se cruzan.
Te di un desierto
un laberinto
una prórroga
una incógnita
un ciempiés.
De todo esto se podrá dudar,
de lo que no,
es de que te di tres hijos
y la dicha, el raro privilegio
de sufrir por amor.


drf
Madero


Puerto Madero es una mentira,
como usted, señor.
Puedo sentarme a ver la orilla
desde acá,
oír al río reclamar su "terreno perdido",
ver a los camiones "amasar" el "terreno ganado", 
ver también edificios clavados, 
injertados en la mentira,
igual a usted. 
Sacarme los zapatos,
ponerme cómoda,
para contemplar a la gran farsa,
como a usted.
Puedo dejar que la brisa me acaricie
y entre por mi falda,
un poco más,
desear que me excite,
como usted.
Puedo quedarme dormida sobre el pasto,
y despertar sola, sin río, sin costa, sin barcos,
sin usted, señor.


drf

viernes, 26 de septiembre de 2014

Ante los reclamos de poemas y otros



Si escribir fuese acaso
(tal vez, quién sabe)
simplemente, llanamente,
un acto voluntario
una penuria más de la vida,
un capricho,
entonces
me sentaría periódicamente
en esa perseverante silla de la cocina
y escribiría para usted amiga
todas las vergüenzas que guardo desde niño:
la descripción de los pupitres donde las viví,
de las alfombras que vomité,
de los llantos que no contuve,
de las personas que besé por error
y de otras tantas miserias solo mías.
Pero eso no es escribir,
escribir es dejar que la emoción de la piel 
se traslade a los músculos de la mano que mueve al lápiz,
y buscar (con esa emoción a cuestas), 
entre garabatos de palabras encimadas,
expresiones extrañas
inconexas
devaluadas
exageradas
deformes
confusas;
una vez encontradas, unirlas, quererlas como a hijos
u odiarlas como a padres.
Eso es escribir amiga.

(le aclaro,
solo pasa
cuando me enamoro)



drf

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hay una mentira más



Hay una mentira más 

con la que pienso honrarlos
por la que nos han 
perseguido
humillado
torturado
mutilado
y quemado vivos,

es esta:

"Dios existe"


Ruben Daniel Falabella