domingo, 18 de septiembre de 2016

Rusia


¿Qué me has hecho, Rusia?
¿Qué has hecho del pasado?
Te lo has comido. 
¿Qué tan grande tu glotonería,
tu ánimo de simplificación, tu furia?
¿Dónde tantos hombres?
¿Debajo de esa tierra desprolija que todavía se mueve?
¿En lo profundo de algún cauce?
¿Apenas cubiertos por el aserrín de los bosques?
¿Cremados por los cráteres de los volcanes?
¿Qué has hecho, Rusia?
¿Qué me has hecho?
¿Qué del niño, que cavando el arenero de la plaza,
encuentra el fémur de su abuelo?
¿Qué de las viudas, buscando algún utensilio, 
entre montañas de utensilios?
¿Dónde están, Rusia, qué hiciste con ellos?
¿Qué hiciste con la sangre, que pagaste a un cuarto de pan el litro?
¿Qué hiciste con los dueños de ese líquido?
¿Dónde el movimiento?
¿Dónde el fervor revolucionario?
¿Qué de aquellas vidas ardientes?
¿Las cambiaste por purgas?
¿Qué del obrero protegido y bien alimentado?
¿Lo enviaste a Siberia?
¿Dónde el soldado bolchevique, su patriotismo único,
su sed de igualdad, de cambio?
¿Qué has hecho, Rusia?
¿Que me has hecho?
¿En qué convertiste a tus seguidores?
¿En mártires?
¿En poetas y en mártires?
¿Qué has hecho del pasado, Rusia?
Te lo has comido.



sábado, 22 de agosto de 2015

Aniversario


Te di insomnios interminables
limitadas certidumbres
una gran pared blanca donde garabatear mi nombre
espermas imprecisos
vientos y borrascas
sal en la boca
riesgos
soles tardíos
complejos esquemas de amor
lunas fracasadas por nubes
en una vida de laberintos
donde se acaba uno, empieza el otro,
y éste 
termina en un desierto.
Eso!
te di un desierto
donde eventualmente, nuestros camellos se cruzan.
Te di un desierto
un laberinto
una prórroga
una incógnita
un ciempiés.
De todo esto se podrá dudar,
de lo que no,
es de que te di tres hijos
y la dicha, el raro privilegio
de sufrir por amor.


drf
Madero


Puerto Madero es una mentira,
como usted, señor.
Puedo sentarme a ver la orilla
desde acá,
oír al río reclamar su "terreno perdido",
ver a los camiones "amasar" el "terreno ganado", 
ver también edificios clavados, 
injertados en la mentira,
igual a usted. 
Sacarme los zapatos,
ponerme cómoda,
para contemplar a la gran farsa,
como a usted.
Puedo dejar que la brisa me acaricie
y entre por mi falda,
un poco más,
desear que me excite,
como usted.
Puedo quedarme dormida sobre el pasto,
y despertar sola, sin río, sin costa, sin barcos,
sin usted, señor.


drf

viernes, 26 de septiembre de 2014

Ante los reclamos de poemas y otros



Si escribir fuese acaso
(tal vez, quién sabe)
simplemente, llanamente,
un acto voluntario
una penuria más de la vida,
un capricho,
entonces
me sentaría periódicamente
en esa perseverante silla de la cocina
y escribiría para usted amiga
todas las vergüenzas que guardo desde niño:
la descripción de los pupitres donde las viví,
de las alfombras que vomité,
de los llantos que no contuve,
de las personas que besé por error
y de otras tantas miserias solo mías.
Pero eso no es escribir,
escribir es dejar que la emoción de la piel 
se traslade a los músculos de la mano que mueve al lápiz,
y buscar (con esa emoción a cuestas), 
entre garabatos de palabras encimadas,
expresiones extrañas
inconexas
devaluadas
exageradas
deformes
confusas;
una vez encontradas, unirlas, quererlas como a hijos
u odiarlas como a padres.
Eso es escribir amiga.

(le aclaro,
solo pasa
cuando me enamoro)



drf

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hay una mentira más



Hay una mentira más 

con la que pienso honrarlos
por la que nos han 
perseguido
humillado
torturado
mutilado
y quemado vivos,

es esta:

"Dios existe"


Ruben Daniel Falabella

martes, 1 de octubre de 2013

Paul Tibbets cuenta un cuento a su nieto



Atardecer del seis de agosto de 1965, 
Paul Tibbets cuenta El cuento del Genio
a su nieto menor.

Y le dice:
"Yo vi a un gran hongo desde un B29
(Enola Gay se llamaba el avión,
como tu bisabuela)
parecía inofensivo el gran hongo gris
polvoriento, se fue agrandando
cual genio de lámpara.

Esperé que emparejase mi ventanilla
así pedirle tres deseos:
Que sea sólo una prueba.
Que en el peor de los casos
los animales pudieran huir de su efecto.
Que en el peor de los casos
se esparciera por la zona menos habitada posible.
Pero el genio, a pesar de su tamaño
nunca emparejó mi ventanilla.
  
Cuándo nos alejamos
sólo se me ocurrió decir:
Dios mío ¿que hemos hecho?"


D.R.F.

viernes, 2 de agosto de 2013

No está

Mi abuela ha muerto
yo lo sé
porque estoy viejo
y porque si ella viviera
no dejaría que esto me suceda.
Este bochorno de piel arrugada
músculos blandos y huesos frágiles,
intercedería como lo hizo frente al chirlo de mi madre,
malcriándome amorosamente
haciendo para mí
bagre al escabeche, dulce de ciruelas
bolas de fraile fritas
mimos en el jardín, caricias en la vereda, 
besos a la distancia.
Pero mi abuela ha muerto
yo lo sé bien
porque ya no hay pascua rusa
ni huevos en el pasto
ni quién los esconda
entonces yo no estaría viejo
ni decrépito
ni demodé,
andaría joven y resuelto
persiguiendo la vida.

Aunque pensándolo bien
no es tanto lo que estoy de viejo,
sino que ella ya no está.


D.R.F.