lunes, 5 de noviembre de 2018

Sin


A veces la vida toma caminos insospechados, 
pendientes interminables o ripios imprecisos, 
rectas eternas o laberintos arbolados, 
curvas sexuales o pendientes apocalípticas, 
espejismos asfálticos o kilómetros sin nafta;
pero otras veces (las menos) gira imprudente hacia Ruta Felicidad, 
y la circula siempre 

sin comerla ni beberla.

jueves, 28 de junio de 2018

Revancha

Dejé a mi viejo y a su testarudez bajo esta copiosa llovizna de junio,
y no me importó. Como no me va a importar escupir su tumba,
y un tiempo después, raspar las últimas carnes de sus huesos para dárselas a los perros,
tirarlos en una caja de madera que nunca más veré.
Por que a él tampoco le importó dejarme sin años nuevos, ni navidades, sin cumpleaños, sin sus asados; engañar a mi madre, quitarle a su esposo, y salir tras las polleras de chicas de mi edad; por eso.

Acordes


Mientras la selva tucumana se plagaba de ataúdes de colores,
manijas de hilo,
dicen haberlo visto a Hendrix ayudando en los entierros,
también, más tarde, en las noches de esos días,
tocando la criolla que Santucho le prestaba;

entonces,
acordes de Dios,
ataúdes de colores.

sábado, 3 de marzo de 2018

Se que a usted se lo puedo contar


Estoy diciendo "qué más da" más de la cuenta;
mis ojos tienen una excusa para reventar cada noche:
un novelón, una película de amor imposible, un resumen de cambio climático, el estado actual de migraciones, un encuentro tardío, etc, etc, etc.

Usted, que lo adivina todo, adivine esto:
un doloroso cansancio me aparece en los hombros cuando estoy sentado y en el resto del cuerpo cuando me acuesto;
estudio al que me habla, en vez de escucharlo;
perdí la memoria a corto plazo, perdí el deseo de sentarme a "contar", perdí a gente valiosa, perdí.

Salgo a la calle por la mañana solo si tengo bien enganchada a mi espalda a la locomotora de 10 toneladas + leña;
vendo los poemas en una fábrica de pastas; a 20 los cortos, a 40 los largos (las viejas se van felices).

Estoy dejando crecer a esa planta entre el yuyal; le hice un espacio, 
¿quién sabe? con suerte será una zarzamora (espinosa y dulce).

Era octubre de 1976 cuando se ofreció tan hermosamente
mientras yo ignoraba su necesidad.

Estoy diciendo "qué más da", más de la cuenta.
Se que a usted se lo puedo contar.

sábado, 3 de febrero de 2018

Gracias

a mi hija Natalie


Yo soy un mulo viejo, terco, cansado,
y vos, amiga,
la belleza que tira de mí.
Cada uno cumple su papel.
Yo, el de ver al castillo cada vez más lejos,
vos, el de susurrarme al oído "no nos falta nada".
Vamos, sin embargo, juntos por este camino pedregoso.
A veces, el viento trae el aroma de tu cuerpo hasta mi nariz,
entonces, cometo el error de tener esperanza.
Y digo: gracias, gracias por insistir.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Sobreviviéndote


Acá sigo, sobreviviéndote,
y no tengo nada extraordinario que contarte,
nada por lo cual debas desatender tus asuntos allá,
no se dónde.
Tal vez sí preguntarte algo de la artrosis,
detalles sobre el reglamento del truco,
pequeñeces de la vida del abuelo,
en fin, pavadas con las que solo te aburriría.
Nada significante pasó en el mundo desde que te sobrevivo,
después de ese fatídico 48 que había pensado copiar
y que tan hábilmente me hiciste superar.
Nada en esta planicie de cosas iguales,
de pantallas iguales, de gentes iguales,
de mares iguales en fondos de pantallas de gentes iguales.
Tal vez, digo, pregunto, un indicio sobre el "laberinto mujer",
tu Sheaffer, el líquido para limpieza de escopetas,
las promesas.
De mi lado no tengo nada
nada por acá, donde hace rato que con los ideales
no hacen más que refregar las veredas.
Desde que vos no estás y yo sí estoy
algunos árboles han decidido mantenerse hermosos
de copas grandes y frutos esporádicos,
da gusto verlos acompañar, tan padres ellos,
a los chicos, que bajando de la escuela,
no paran de molestar
(por lo que veo necesitaría más que una sola noche de insomnio
para preguntarte cosas)
Los arroyos de los campos en que cazábamos están muy secos, 
graniza seguido, casi no quedan terrenos baldíos donde jugar,
el mar, que a juzgar por su aspecto exterior no ha sufrido cambios,
está lleno de bolsas de polietileno.
Carrefour, Easy, Walmart y Sodimac nadan junto a los delfines.
No mucho más pasa en esta extraña sobrevida.
Tal vez vos ya sepas en que termina todo esto,
eso espero.
Sería bueno preguntártelo, si.
¿Dónde está tu paleta de pelota,
el tanque de la Gilera, mi colimba, Las Malvinas,
y tus ojos mirándome crecer siempre, siempre?

sábado, 30 de septiembre de 2017

Un Dios


Comíamos nueces recostados.
Mi hermano, además, fumaba y leía a Oesterheld.
Recuerdo haberle apuntado más de una vez 
con el pulgar del pié al Dios que teníamos pegado 
a un machimbre del techo, y en tono de oda recitarle:

"Amenazarte es (de alguna manera)
reconocer que existís, es, conjeturar tu reinado, 
tus frases, tus milagros, tu martirio, tu claustro,
es, en fin, reconocerte.
Es entender también
que no soy "el elegido".

Mientras ahuyentaba el humo del cigarro de Carlos,
volvía a apoyar la pierna sobre el colchón
(sin dejar de comer nueces)
Me quedaba en silencio, pensando nuevas amenazas,
retomando mi ilusión:

"Amenazarte, Dios de los humanos, es..."
(me cago en Carlos! siempre fue tan simple!).